A veces la veo
en el espejo del baño.
Está parada
justo detrás de mí.
Tiene mi cara,
pero el pelo más largo.
Usa un vestido
que yo nunca compré.
Tiene las manos limpias.
Las uñas enteras.
La piel sin cloro.
Cuando parpadeo,
ella no parpadea.
Cuando me volteo,
no hay nadie.
Pero el espejo
queda empañado
de su aliento.
A veces pienso
que ella también me busca.
Que en su mundo
yo soy la que no existe:
la que se quedó
limpiando casas
en un país
que ella nunca conoció.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
7 de agosto al año 2026
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