Universo poético

La que no fui

A veces la veo

en el espejo del baño.

Está parada

justo detrás de mí.

Tiene mi cara,

pero el pelo más largo.

Usa un vestido

que yo nunca compré.

Tiene las manos limpias.

Las uñas enteras.

La piel sin cloro.

Cuando parpadeo,

ella no parpadea.

Cuando me volteo,

no hay nadie.

Pero el espejo

queda empañado

de su aliento.

A veces pienso

que ella también me busca.

Que en su mundo

yo soy la que no existe:

la que se quedó

limpiando casas

en un país

que ella nunca conoció.

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

7 de agosto al año 2026

La madre niña

Te encuentro en el patio, mamá.

Siete años.

Un resto de luz que no sabe dónde ponerse.

No me conoces.

Pero yo reconozco ese modo de ser sombra

antes de que el aire se vuelva golpe.

Tus trenzas son dos hilos de silencio.

Haces pozos en la tierra

para enterrar unos ojos que todavía no me han visto.

¿Cómo decirte, pequeña,

que este frío que hoy te envuelve

es el único abrigo que me dejaste de herencia?

Miro tus rodillas:

huesos de azúcar que no me deben nada.

Tus manos no alcanzan para tapar el siglo,

y las mías,

solo son este residuo que te mira.

Éramos la misma falta, mamá,

dos niñas sentadas en el mismo hueco del tiempo,

esperando que el hacha se olvidara de ser hacha.

Te dejo un pan de cal en el regazo.

No me mires con mis propios ojos.

Estás viva,

pero vienes a morir de nuevo, cada tarde,

en el nudo de mi garganta.

Autor :

© Nelly Cevallos-Liora

17 de mayo al año 2026

La del bosque

Hay una mujer en los árboles.

Tiene mi misma cara,

pero no parpadea.

Tiene mis mismas manos,

pero llenas de musgo.

Se acerca hasta la ventana.

Apoya la frente en el vidrio

y respira contra mí.

Del otro lado, la madera se vuelve fría.

Me dice que la tierra no sabe de nombres.

Me dice que vuelva a tener hambre.

Yo no le abro.

Le muestro

esta manera limpia de no estar.

Sigue rascando la madera

con una piedra.

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

27 de julio al año 2026

Deshueso

Me han dolido los nunca, los jamases en el cráneo.

Tengo trece maneras de no estar y todas pesan.

Hoy amanecí ayer. Mañana estuve muerto.

El calendario me mastica, me deglute en martes.

Cuánto hijo sin padre.

Cuánto padre sin nadie.

Cuánto yo desyoado, descuerpeado, menos.

Las paredes comen la sombra —no la mía—

la del otro que fui cuando todavía no era.

Hermano

(te digo hermano porque dueles),

hermano en desollado, en íntimo vacío:

también tú te has caído de ti mismo

y no hay suelo, no hay nada, no hay caída.

Quisiera pan, pero el pan me rechaza.

Quisiera Dios, pero Dios me ha olvidado.

El yo se me ha podrido en las encías.

Madre —si es que las madres todavía existen—

me he roto en piezas que no encajan,

me he sumado: cero. piedra.

grito sin boca, hambre sin estómago.

Cuánto hueso.

Cuánto no.

Me voy a quedar yéndome.

Me voy a morir vivo.

Me voy.

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

15 de junio al año 2026

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